Green Cola, nuevos modelos de consumo

El mundo en el que vivimos se transforma a gran velocidad. Y no solo a nivel tecnológico, el acceso a la información propicia la aparición de nuevos modelos de consumo que arraigan rápido, transformando mercados tradicionales y creando otros nuevos.

En la entrada de hoy queremos repasar qué tendencias han creado estos nuevos modelos de consumo, cómo las marcas pueden subirse a ellos para abarcar más mercado y analizar un ejemplo, el de la nueva Green Cola, recién aterrizada en nuestro país.
Green Cola, nuevos modelos de consumo.

Cómo aparecen los nuevos modelos de consumo

Para la aparición de un nuevo modelo de consumo es necesario el acceso a la información, especialmente entre los más jóvenes, donde arraigan rápido las modas que afectan a la demanda de productos y servicios.

En otros casos, como el del movimiento eco, el nuevo modelo de consumo es resultado de la educación y el sentir general de la sociedad, hoy en día más concienciada con la salud y la ecología.

Pero lo verdaderamente sorprendente de este nuevo modelo de consumo preocupado por cuidar del planeta, es que lleva a los consumidores a ser (en teoría) más consecuentes con sus decisiones de compra.

Por ejemplo, cuando este nuevo modelo de consumo se aplica a la alimentación, provoca cambios importantes: según un estudio realizado el año pasado entre Ecovidrio y El Tenedor, el 74% de los españoles estaría dispuesto a pagar más por un restaurante sostenible.

No es solo que se consuman alimentos que cuiden la salud y se eviten otros que la perjudican, es que además, se pide a las empresas que cumplan con las premisas que guían ese consumo.

Tendencias en comida sana y nichos de mercado

Como era de esperar, esta tendencia ha asustado a una de las industrias más “pudientes” del mundo, la de los refrescos.

En mayo entraba en vigor el nuevo impuesto a las bebidas azucaradas en Cataluña, impuesto que no ha sentado nada bien a una de las marcas más beneficiadas por el consumo de este tipo de refrescos, Coca-Cola.

Ya se veía venir, desde 2006 el gigante de Atlanta comercializa una variante del refresco sin azúcar (Coca-Cola Zero), que, dicho sea de paso, es ya la única que publicita, aunque sigue vendiendo el resto de la gama azucarada.

¿Será suficiente con este ligero ajuste para salvar un producto que choca de frente contra los nuevos modelos de consumo sano?

Muchos expertos afirman que es un error seguir anclado en un producto con menos cuota de mercado cada año a tenor de las previsiones de dos de las casas más involucradas en su producción, Coca-Cola y PepsiCo.

Green Cola, nuevos modelos de consumo.

Cabe señalar que este descenso en la previsión de consumo de bebidas azucaradas no se debe enteramente a la concienciación de los consumidores.

A día de hoy, existen 33 estados en USA con impuestos similares al catalán e incluso se llegó al extremo de aprobar una ley que prohibía la venta de este tipo de refrescos en restaurantes y otros establecimientos de la ciudad de Nueva York.

Aunque dicha ley fue posteriormente derogada como inconstitucional, cabe señalar que las autoridades son las primeras interesadas en que la población se cuide más.

La innegable relación entre diabetes adulta, obesidad infantil y otros trastornos con los refrescos azucarados, ha propiciado movimientos administrativos como el impuesto catalán o la ley anti-refrescos.

El caso Green Cola, de un nicho a una importante cuota de mercado

Para ser justos, debemos señalar que las marcas tradicionales sí han intentado buscar alternativas sanas. Es el caso de Coca-Cola Life, lanzada en Argentina en 2013 o Pepsi True, que salió al mercado un año después.

Green Cola, nuevos modelos de consumo.

En el primero de los casos, el de Coca-Cola Life, su lanzamiento no ha supuesto una gran diferencia para las ventas de la compañía americana. Puede que los consumidores no se fíen de la marca o puede que el nicho de mercado al que aspiran no esté interesado en un producto de esas características.

Para aclarar dudas llega a escena Green Cola, un refresco edulcorado alternativo, procedente de Grecia, donde en pocos años ha sido capaz de consolidarse como la segunda bebida de cola del mercado.

Y lo que es más sorprendente, en estos siete años ha conseguido captar un 12% de cuota de mercado en un panorama hasta el momento completamente dominado por su competidor directo, Coca-Cola.

Los orígenes de Green Cola

Según podemos ver en la página oficial de la versión del gigante americano, una lata de Coca-Cola Life contiene 90 calorías, frente a las 130 o 140 que contiene su versión clásica.

Sin embargo, la reducción de calorías no afecta a su altísimo contenido en azúcar, que alcanza la increíble cantidad de 24 grs. por lata. Sí, es verde porque contiene stevia, un edulcorante natural menos dañino que el azúcar de caña, pero no en suficiente cantidad como para considerarse completamente eco.

Frente a Coca-Cola Life se alza Green Cola, un refresco de cola, producido con stevia, cafeína natural procedente del café verde y aromas naturales.

Las altas dosis de azúcar han sido completamente sustituidas por stevia, además de eliminar otros productos artificiales para sustituirlos por alternativas naturales. Así, Green Cola satisface a un nicho de mercado no solo preocupado por las consecuencias para la salud, sino deseoso de alternativas sostenibles.

El artífice de este pequeño milagro natural no es otro que un antiguo directivo Coca Cola Tria Epsilon, Periklis Venieri.

Junto con otros dos grandes conocedores del mercado de refrescos griego, compraron la compañía EPAP, cooperativa de fabricantes fundada en 1959. Curiosidades de la vida, EPAP producía hasta 2009 los refrescos de la compañía Tria Epsilon, responsable de la venta de todas las CocaColas, Fantas, Sprites y muchos refrescos y aguas.

Green Cola, nuevos modelos de consumo.

Así nace Green Cola Company, que comenzó comercializando refrescos bajo la marca Sparky. Su crecimiento ha sido prudente, pero imparable. Desde el nacimiento de la compañía en 2010, año en que facturaron 1,3 millones de euros hasta el cierre de 2014 en el que la cifra alcanzó los 6,4 millones.

Distribución, precio y producto, las claves de Green Cola

Es evidente que no cualquier producto basado en los nuevos modelos de consumo funciona. Green Cola ha funcionado por un conjunto de factores, pero aún está por ver si funcionará como marca internacional.

Nacida al amparo de la crisis económica, el precio y el producto son dos de sus señas de identidad. Más barata que su competidora directa, Coca-Cola, su posicionamiento está marcado por el slogan “compra griego”, fruto de la política post-crisis que fomenta el consumo de productos nacionales.

Además del precio y el producto, la distribución es otro de los fuertes de Green Cola. Sus creadores, conscientes de que las alianzas con fuertes partners locales son la llave al consumidor, se han expandido de forma prudente.

Primero por los países más cercanos geográficamente y a día de hoy, 7 años después de su lanzamiento, la marca tiene presencia en muchos países europeos, como Reino Unido, Alemania, Holanda y Rumania.

A España llegó el pasado mes de junio, y según el presidente de Green Cola Iberia (ex vicepresidente europeo para Europa de PepsiCo), Iñigo Madariaga, la “distribución está respondiendo muy bien”.

Según ha indicado Madariaga, la marca se encuentra en plena fase de lanzamiento, con negociaciones para cerrar acuerdos con los principales grupos de distribución a nivel nacional y regional.

Green Cola se fabricará en la localidad asturiana de Meres, en la planta embotelladora de Zarrazina, que cuenta con mucha experiencia en el sector, ya que produce para compañías líderes como Fontvella, Schweppes, PepsiCo o Pascual.

Todo un ejemplo de cómo adaptar un producto tradicional a un nuevo modelo de consumo más ecológico y saludable, del que deberían tomar buena nota otras marcas consolidadas.

¿Has tenido la oportunidad de probar Green Cola? ¿Nos cuentas tus impresiones sobre los nuevos modelos de consumo? ¡Te esperamos en los comentarios!

 

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