La publicidad como forma de arte

La publicidad y el arte se han relacionado entre sí a lo largo del tiempo para potenciar sus habilidades. Si pensamos conjuntamente en estas dos disciplinas nos vienen a nuestra mente nombres como Andy Warhol o Tolouse-Lautrec, buenos ejemplos en la relación entre estos dos mundos.

Pero, ¿puede considerarse arte a la publicidad?

Lo primero depende de qué consideremos arte.

 

Definamos el arte

Por definición, la finalidad de arte es la belleza.

El arte es un acto creativo, un medio de comunicar que parte de la necesidad humana de expresarse para recrear aspectos de la realidad centrándose en la belleza.

Históricamente se ha intentado clasificar el arte en distintas disciplinas para definir cuales son consideradas arte y cuáles no.

Como seguramente sabrás, las disciplinas que en la actualidad son consideradas arte son la arquitectura, escultura, pintura, música, literatura, danza y la última en incorporarse es la que suele ser llamada séptimo arte, el cine o cinematografía. Ninguna definición toma en cuenta a la publicidad como forma de arte.

Pero, ¿y si alguna disciplina de arte se incorpora a la publicidad?

 

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Qué nos cuenta la historia

A lo largo de la historia reciente, los artistas y la publicidad se han relacionado con intereses específicos y personales.

Por una parte, las creaciones publicitarias desarrolladas por artistas de talento aportan más originalidad al mensaje publicitario. Por otra, la publicidad ha permitido promover la fama y el talento de muchos artistas.

Si consideramos su definición, el arte promueve la creatividad en busca de la estética y la belleza, y en la publicidad se utiliza la creatividad para promover un producto o servicio desde el punto de vista comercial, para obtener beneficios.

Teniendo en cuenta estas premisas el arte y la publicidad cumplen funciones completamente diferentes.

Pero, ¿y si un ilustrador de la talla de Andy Warhol, artista reconocido y admirado, recibe como encargo crear un mensaje publicitario? El resultado es obra de un artista, luego esa publicidad debería considerarse arte…

A partir de los años sesenta, el Pop Art, con Andy Warhol como máximo exponente, utiliza productos de marcas para explicar el mundo en el que viven, fascinados por el consumo.

 

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Seguramente recordarás las famosas latas de sopa Campbell o las botellas de Coca-Cola que son incorporadas a la creación artística, como símbolo de la sociedad que les rodea.

Podemos reconocer también la obra del gran ilustrador y cartelista Toulouse-Lautrec, cuyos carteles publicitarios serían mucho más difíciles de diferenciar de su arte si no fuese por el texto publicitario que sirve como anuncio.

En nuestros días puedes contemplar la colección completa de sus carteles en el Musée d’Ixelles, en Bruselas. Componen una deliciosa colección que retrata el París de la época.

 

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El cubista Cassandre, considerado precursor del cartel publicitario moderno, se formó en  Bellas Artes. Posteriormente, otros grupos artísticos (dadaístas, constructivistas) han utilizado los carteles publicitarios como medio para darse a conocer a sí mismos y su arte.

 

Van Gogh, ¡un Influencer!

Una obra de arte clásico, reconocida mundialmente, puede ser un reclamo publicitario muy potente. En el mercado actual, hiper competitivo y saturado de mensajes publicitarios, son necesarios recursos de impacto que consigan llamar la atención del consumidor.

Así, diferentes campañas han utilizado la Gioconda, Las Meninas, El Grito y otros cuadros célebres como soporte de su mensaje. La Gioconda ha servido como base para una campaña de Pantene (entre otras), o la lechera de Vermeer para anunciar la marca del mismo nombre.

Otro caso singular es el collage de rotuladores “Faber Castell” que recrea la obra de Vincent Van Gogh “La terraza del café de la plaza Fórum”. Y es que la relación del famoso artista con la marca de rotuladores viene de antes, ¿lo sabías?  Vincent van Gogh fue uno de los primeros fanáticos admiradores de los lápices Faber-Castell. Sus comentarios elogiosos sobre los lápices de esta marca impulsaron poderosamente su fama.

¡Hoy, Van Gogh podría ser considerado un Influencer!

 

El mensaje se desvanece, el arte perdura

Los carteles publicitarios de principios de siglo XX se exponen en los museos y se estudian en la carrera de Bellas Artes.

Los anuncios de aquellos días han trascendido el concepto de publicidad y se consideran obras de arte a todos los efectos. Con el paso del tiempo, su mensaje publicitario se ha descontextualizado pero sus obras se utilizan de forma recurrente y han servido para que la fama de sus creadores llegue hasta hoy.

En París existe, desde 1999 el Museo de la Publicidad. En él se muestran anuncios de diferentes épocas en diferentes formatos:

  • filmes publicitarios,
  • carteles,
  • recortes de prensa,
  • objetos de promoción,
  • cromos y
  • anuncios en otros soportes.

Un lugar donde conviven arte y publicidad.

 

Publicidad, el octavo arte

Seguramente conocerás la célebre frase de Jef Richards,

“La creatividad sin estrategia es arte, pero la creatividad con estrategia se llama publicidad”.

Esta frase incide en la idea de que arte y publicidad tienen mucho que ver y se retroalimentan entre sí.

La publicidad se reinventa continuamente para conseguir llamar la atención de los consumidores, que evolucionan con el paso de tiempo. El arte permite incluir elementos para destacar, para sugerir conceptos y formas de comunicar diferentes.

En Feel the Brand consideramos que todos los oficios deberían aspirar a la excelencia y la publicidad no es una excepción.

La publicidad busca seducir y cautivar mediante imágenes, voces y luces. Recurre a la creatividad de una manera similar a los del arte y utiliza diferentes recursos artísticos.

Nosotros creemos que aspirando a la excelencia en el empleo de estos recursos, las piezas de publicidad que alcanzan estos objetivos pueden, indudablemente, catalogarse de arte.

Todo parece apuntar a que lo único que separa a la publicidad de convertirse en arte es su concepto formal, su finalidad comercial.

Por lo demás, arte y publicidad utilizan lenguajes similares y se han apoyado, retroalimentado mutuamente, como hemos visto, a lo largo de la historia.

Quizá, en un futuro no muy lejano, la publicidad sea incluida en una nueva clasificación de las artes mayores… ¿El octavo arte?

Y tú ¿cómo ves la publicidad? ¿Te parece solo un negocio o crees que el arte tiene cabida en ella? ¿Conoces ejemplos de arte en publicidad? ¡Compártelos con nosotros en comentarios!

 

 

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